
Texto completo oficial: Discurso en 81.° período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas | Presidencia Uruguay
Video de la 81º Asamblea General de la ONU – https://www.gub.uy/presidencia/comunicacion/publicaciones/discurso-del-presidente-yamandu-orsi-ante-asamblea-general-naciones?utm_source
CINCO DEFINICIONES LIBERTAS QUE SURGEN DEL DISCURSO
- La libertad no es solamente poder elegir: es disponer de las capacidades necesarias para comprender y transformar.
- La paz sin libertad puede convertirse en silencio; la libertad sin reglas puede convertirse en fuerza. La República necesita ambas.
- La soberanía protege a los Estados frente a otros Estados, pero nunca debería proteger a un gobierno frente a los derechos de sus ciudadanos.
- El multilateralismo necesita contrapesos: cinco países no deberían poder definir indefinidamente los límites de casi doscientos.
- La tecnología tiene sentido cuando amplía la libertad humana; cuando comienza a sustituir nuestra autonomía, deja de ser solamente una cuestión tecnológica y se convierte en un problema republicano.
NINGÚN PAÍS ES DUEÑO DE LA VERDAD. PERO NINGÚN GOBIERNO, NINGUNA POTENCIA Y NINGUNA TECNOLOGÍA DEBERÍA ESTAR POR ENCIMA DE LA LIBERTAD, LA DIGNIDAD Y LOS DERECHOS DE LA PERSONA.
El discurso de Yamandú Orsi ante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas parte de una idea valiosa: la dignidad humana, la libertad y la capacidad de las sociedades para transformar su realidad deben orientar la acción política. El presidente incluso comienza recordando la tradición estadounidense de los derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad y el principio según el cual los gobernados deciden quiénes serán sus gobernantes. gub.uy
Para LIBERTAS, ese comienzo fija una vara muy alta.
Porque si la libertad es realmente el principio rector, entonces debe aplicarse sin excepciones geopolíticas, sin afinidades ideológicas y sin relativismos diplomáticos.
Y es precisamente allí donde el discurso comienza a mostrar sus tensiones.
1. UNA IDEA DE LIBERTAD VALIOSA, PERO PELIGROSAMENTE AMPLIABLE
Orsi sostiene que la libertad no consiste solamente en elegir entre posibilidades, sino también en contar con medios para transformar aquello que queremos cambiar por el bien de la comunidad. gub.uy
La formulación es atractiva porque reconoce que la libertad necesita capacidades reales.
Educación.
Conocimiento.
Oportunidades.
Acceso.
Pero existe una frontera que LIBERTAS no debería dejar pasar.
Cuando la libertad empieza a definirse principalmente por los medios que el Estado o la comunidad deben garantizar, puede desplazarse silenciosamente desde el individuo hacia una concepción colectiva del bienestar.
Y ahí aparece un riesgo histórico conocido.
La libertad deja de ser un límite al poder y comienza a convertirse en un resultado que el poder promete producir.
Para LIBERTAS la diferencia es esencial.
El Estado puede ampliar oportunidades.
Puede educar.
Puede proteger.
Puede reducir barreras.
Pero no debería arrogarse la facultad de decidir qué significa para cada ciudadano una vida realizada o una sociedad justa.
La libertad comienza, precisamente, donde el individuo conserva un espacio que el poder no puede ocupar.
2. EL BIENESTAR NO PUEDE SER LA MEDIDA ÚLTIMA DEL GOBIERNO
Orsi afirma que gobernar implica trabajar por el bienestar de las personas y que economía, política, tecnología y desarrollo deben tener sentido en la medida en que mejoren la vida humana. gub.uy
Es difícil discrepar con esa aspiración.
Pero desde una visión republicana hace falta una advertencia inmediata:
los derechos no dependen de que el Estado considere que una decisión mejora nuestro bienestar.
Un gobierno convencido de actuar por el bien común puede restringir expresión.
Regular excesivamente información.
Limitar decisiones privadas.
Controlar mercados.
Vigilar ciudadanos.
Todo alegando protección, igualdad o bienestar.
La historia política demuestra que las peores restricciones a la libertad rara vez se presentan como ataques al bien común.
Casi siempre se presentan como su defensa.
Por eso LIBERTAS debería formular aquí una regla:
El bienestar puede ser un objetivo del gobierno. La libertad debe ser uno de sus límites.
3. LA PAZ NO PUEDE ESTAR POR ENCIMA DE LA LIBERTAD
Orsi reivindica la paz, el diálogo y la búsqueda de entendimientos. Es coherente con una larga tradición diplomática uruguaya. gub.uy
Pero hay una diferencia enorme entre paz y ausencia de conflicto.
Una sociedad puede estar en paz porque sus ciudadanos son libres.
O porque ya no se les permite disentir.
Un país puede tener estabilidad porque existe un orden constitucional.
O porque la oposición fue silenciada.
Una dictadura también puede ser estable.
Por eso LIBERTAS debería defender una definición más exigente:
la paz sin libertad puede convertirse en obediencia.
El sistema internacional no debería buscar solamente que los conflictos terminen.
Debería preguntarse cómo terminan.
Si una invasión es recompensada con territorio.
Si una dictadura permanece porque resulta más conveniente no incomodarla.
Si una sociedad debe renunciar a derechos para alcanzar estabilidad.
Entonces la paz puede convertirse en otro nombre para la imposición.
4. “NO HAY VIDAS QUE VALGAN MENOS”: UNA FRASE QUE OBLIGA A SER COHERENTE
Uno de los principios más valiosos del discurso es la idea de que ninguna vida debería valer menos por el lugar donde nació. gub.uy
LIBERTAS debería abrazar esa frase.
Pero también exigirle toda su consecuencia.
Si ninguna vida vale menos, entonces tampoco debería importar qué gobierno viola sus derechos.
Los derechos de un opositor venezolano valen lo mismo que los de un manifestante palestino.
Los de un disidente cubano, lo mismo que los de una víctima civil en Gaza.
Los de un ciudadano iraní, los de un ucraniano y los de un israelí.
El universalismo de los derechos humanos deja de ser universal cuando elegimos qué víctimas merecen nuestra indignación.
Ese es uno de los problemas más habituales de cierta diplomacia contemporánea: denunciar con enorme intensidad unas injusticias y describir otras con un lenguaje mucho más prudente.
LIBERTAS debería ser exactamente lo contrario.
La misma vara.
Siempre.
5. CUBA: EL PROBLEMA NO ES SOLO EL BLOQUEO
La crítica de Orsi a los efectos humanitarios de bloqueos prolongados, con referencia a Cuba, puede ser legítima. Las sanciones generales pueden terminar dañando más a los ciudadanos que a los gobiernos a los que pretenden presionar. gub.uy
Pero cualquier análisis serio de Cuba que hable de libertad y dignidad necesita decir también algo más.
El problema cubano no es únicamente externo.
También es interno.
Durante décadas no existió competencia política plural por el gobierno, existen importantes restricciones a la libertad de expresión y asociación y la disidencia política enfrenta limitaciones severas.
Ignorar esa dimensión introduce una asimetría.
Criticar a Estados Unidos por aquello que hace sobre Cuba y evitar una crítica equivalente al Estado cubano por aquello que hace sobre sus propios ciudadanos termina debilitando el argumento universalista del discurso.
LIBERTAS debería ser clara:
rechazar políticas que perjudiquen injustamente a los cubanos y defender al mismo tiempo el derecho de los cubanos a elegir, expresarse y organizarse libremente no son posiciones contradictorias.
Son la misma posición.
La defensa de la persona frente al poder.
6. “NADIE ES MÁS QUE NADIE”: CORRECTO ENTRE ESTADOS, INSUFICIENTE ENTRE REGÍMENES
Orsi utiliza una expresión profundamente uruguaya: “nadie es más que nadie”. En política internacional, significa rechazar la pretensión de las grandes potencias de imponer sus intereses o modelos a los países pequeños. gub.uy
LIBERTAS puede compartir completamente ese principio.
Un país pequeño no debería valer menos que uno grande.
Pero aquí aparece un peligro conceptual.
Los Estados pueden ser jurídicamente iguales. Los regímenes políticos no son moralmente equivalentes.
Una democracia que permite alternancia, prensa libre y oposición no es equivalente a una dictadura que persigue a quienes discrepan.
Defender igualdad soberana no puede significar neutralidad frente a las formas de gobierno.
Porque entonces el principio de no intervención puede terminar transformándose en una coartada para el autoritarismo.
La formulación LIBERTAS sería más precisa:
Ningún Estado es superior a otro. Ningún gobierno está por encima de los derechos de sus ciudadanos.
7. EL MULTILATERALISMO NO ES UN VALOR EN SÍ MISMO
El discurso presenta el multilateralismo casi como una condición indispensable para resolver los grandes problemas globales. gub.uy
Uruguay tiene razones estratégicas para defenderlo.
Un país pequeño se beneficia de un sistema internacional donde las reglas importan más que la fuerza.
Eso es cierto.
Pero LIBERTAS debería evitar otra confusión.
Multilateral no significa automáticamente democrático, justo o libre.
Naciones Unidas contiene democracias y dictaduras.
Estados que protegen derechos y Estados que los violan.
Gobiernos elegidos y gobiernos que encarcelan opositores.
La legitimidad de una resolución internacional no debería derivar exclusivamente del número de países que la votan.
También importa quiénes son esos Estados, qué intereses tienen y qué principios están defendiendo.
Una mayoría internacional puede equivocarse.
Igual que una mayoría nacional.
El republicanismo no confía ciegamente en la mayoría.
Le pone límites.
8. LA CRÍTICA A LOS CINCO VETOS ES CORRECTA, PERO INCOMPLETA
Orsi cuestiona que cinco países mantengan una capacidad privilegiada en el Consejo de Seguridad y sostiene que el mundo no debería quedar rehén de la voluntad de unos pocos. gub.uy
Esta crítica tiene una enorme fuerza republicana.
Un poder de veto permanente contradice la igualdad formal entre Estados y refleja un equilibrio surgido en 1945.
Pero la reforma no debería limitarse a ampliar el Consejo.
La pregunta es qué países reciben más poder y bajo qué condiciones.
Agregar nuevos miembros permanentes sin modificar el principio de veto puede simplemente ampliar la cantidad de Estados con privilegios extraordinarios.
LIBERTAS debería plantear algo más radical:
el problema no es solamente quién tiene el veto. Es que exista un poder internacional capaz de bloquear decisiones sin un contrapeso equivalente.
9. LA SOBERANÍA NO PUEDE SER EL REFUGIO DEL AUTORITARISMO
El discurso defiende fronteras, identidad nacional y soberanía. gub.uy
Para LIBERTAS ese principio es esencial.
La soberanía protege a los países pequeños frente a los grandes.
Evita que la fuerza militar se transforme automáticamente en derecho.
Pero tiene un límite.
Un gobierno no debería poder decir:
“Esto ocurre dentro de mis fronteras, por lo tanto nadie puede juzgarlo.”
Genocidio.
Tortura.
Persecución religiosa.
Encarcelamiento político.
Desaparición forzada.
Esos actos no deberían quedar protegidos por una interpretación absoluta de soberanía.
La soberanía pertenece a las sociedades.
No a los gobiernos que temporalmente las administran.
Esta distinción es fundamental.
10. RECHAZAR “BUENOS Y MALOS” NO PUEDE SIGNIFICAR RENUNCIAR A JUZGAR
Orsi advierte contra las explicaciones simplistas en las que existen buenos absolutos y malos absolutos. gub.uy
Es una advertencia razonable.
El mundo es complejo.
Las grandes potencias utilizan dobles estándares.
Los aliados de hoy pueden ser los adversarios de mañana.
Pero reconocer complejidad no obliga a suspender el juicio moral.
Una invasión puede ser identificada.
Una dictadura también.
El terrorismo también.
La tortura también.
La violación deliberada de derechos fundamentales no se vuelve ambigua porque exista contexto.
Hay una tentación diplomática de reemplazar el juicio por la comprensión.
LIBERTAS debería evitarla.
Comprender las causas de una conducta no equivale a justificarla.
11. EL DIÁLOGO ES UNA HERRAMIENTA. NO UN PRINCIPIO SUPERIOR A LA LIBERTAD
El discurso apuesta reiteradamente al diálogo. gub.uy
Es una herramienta indispensable.
Pero hay actores que utilizan el diálogo para ganar tiempo.
Dictaduras que negocian mientras consolidan el poder.
Organizaciones terroristas que utilizan treguas tácticamente.
Potencias que hablan mientras avanzan territorialmente.
Por eso el diálogo necesita condiciones.
Buena fe.
Verificación.
Reciprocidad.
Consecuencias si se incumple.
La diplomacia sin capacidad de exigir responsabilidad puede terminar premiando al actor que mejor utiliza el tiempo.
LIBERTAS puede defender el diálogo.
Pero nunca el diálogo como sustituto de la defensa de los derechos.
12. TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA PERSONA: EL PUNTO MÁS MODERNO DEL DISCURSO
La afirmación de Orsi de que la tecnología tiene sentido cuando amplía libertades y oportunidades es probablemente uno de los conceptos más valiosos de su intervención. gub.uy
Aquí LIBERTAS tiene terreno fértil.
Porque la IA vuelve posible algo que ninguna tecnología anterior había permitido a esta escala: intervenir directamente en los procesos mediante los cuales las personas conocen, interpretan y deciden.
Por eso ya no alcanza con hablar de libertad digital.
Necesitamos Libertad Cognitiva.
Derecho a saber cuándo una IA interviene.
Derecho a cuestionarla.
Derecho a una alternativa humana en decisiones críticas.
Protección frente a manipulación personalizada.
Pluralidad informativa.
Posibilidad real de desconectarse.
La tecnología debe estar al servicio de la persona.
Pero para que esa frase tenga contenido político hay que establecer qué ocurre cuando deja de estarlo.
13. EL GRAN VACÍO DEL DISCURSO: QUIÉN PROTEGE AL INDIVIDUO FRENTE AL ESTADO
Esta es, para LIBERTAS, la crítica más importante.
El discurso habla mucho de pueblos.
Comunidades.
Países.
Humanidad.
Cooperación.
Estado.
Instituciones.
Desarrollo.
Habla menos de una pregunta central del liberalismo republicano:
¿qué ocurre cuando el propio Estado es la amenaza?
La libertad nació políticamente, en gran medida, como una respuesta a ese problema.
Libertad de expresión frente al gobierno.
Libertad religiosa frente al poder.
Propiedad frente a la confiscación arbitraria.
Debido proceso frente al castigo estatal.
Separación de poderes frente a la concentración.
Elecciones frente a la perpetuación.
Prensa libre frente al monopolio de la verdad.
Una visión del mundo centrada principalmente en cooperación entre Estados corre un riesgo: olvidar que muchos de los mayores violadores de derechos humanos son precisamente Estados.
El sistema internacional no existe solamente para proteger Estados de otros Estados.
También debería proteger personas frente a sus propios gobiernos.
14. EL DESAFÍO DE COHERENCIA PARA URUGUAY
Aquí está probablemente la prueba más exigente que deja el discurso.
Orsi formula principios universales.
Dignidad.
Libertad.
Derechos.
Soberanía.
Democracia.
Paz.
Si Uruguay quiere convertirlos en política exterior, deberá aplicarlos sin seleccionar destinatarios.
No puede existir una intensidad para denunciar a determinados países y otra para gobiernos ideológicamente más próximos.
No puede defenderse la autodeterminación en un escenario y relativizarla en otro.
No puede invocarse soberanía cuando conviene y derechos humanos cuando conviene.
Una política exterior verdaderamente basada en principios debe estar dispuesta a incomodar incluso a los amigos.
Ahí LIBERTAS debería ser inflexible:
LOS DERECHOS HUMANOS NO TIENEN ALIADOS. TIENEN TITULARES.
LA VISIÓN LIBERTAS
El discurso de Yamandú Orsi contiene una sensibilidad humanista reconocible y varias ideas valiosas.
Pero su visión del sistema internacional deposita una confianza considerable en el multilateralismo, en la acción colectiva y en la capacidad de los Estados para producir bienestar y resolver conflictos.
LIBERTAS introduce una advertencia fundamental:
el poder internacional necesita tanta desconfianza institucional como el poder nacional.
No alcanza con que una decisión provenga de Naciones Unidas para que sea correcta.
No alcanza con que un gobierno invoque soberanía para que sus actos sean legítimos.
No alcanza con hablar de paz si esa paz exige resignar libertad.
No alcanza con prometer bienestar si para conseguirlo se reducen derechos.
No alcanza con rechazar hegemonías occidentales si al mismo tiempo se guarda silencio frente a autoritarismos de otro signo.
Y no alcanza con defender a los pueblos si olvidamos que los pueblos están formados por personas individuales cuyos derechos existen antes y por encima de la conveniencia del Estado.
Ese debería ser el punto de partida de LIBERTAS.
No un mundo sin Estados.
No un mundo sin cooperación.
No un mundo gobernado únicamente por el mercado.
Sino un sistema internacional donde el centro sea la persona.
Donde la soberanía tenga límites.
Donde la democracia signifique competencia real.
Donde la paz no se compre con silencio.
Donde ninguna potencia tenga derecho a imponer su voluntad.
Y donde ninguna dictadura pueda utilizar la bandera de la soberanía para convertir a sus ciudadanos en súbditos.
LIBERTAS ANTE EL DISCURSO DE ORSI
El discurso acierta al colocar la dignidad humana en el centro.
Pero esa dignidad exige una consecuencia que debe decirse sin ambigüedades:
LA LIBERTAD NO ES UNA CONCESIÓN DEL ESTADO, NI DE UNA MAYORÍA, NI DE UNA POTENCIA, NI DE UN ORGANISMO INTERNACIONAL. ES EL LÍMITE QUE TODOS ELLOS DEBEN RESPETAR.
Y quizá esa sea la diferencia fundamental entre hablar de un mundo más justo y construir verdaderamente un mundo más libre.
