LIBERTAS | ANÁLISIS INTERNACIONAL
Israel ante las urnas: la disputa por el poder y el futuro de una democracia en guerra
Las elecciones israelíes ponen a prueba la continuidad de Benjamin Netanyahu, la capacidad de la oposición para construir una alternativa y el rumbo de un país que debe resolver sus desafíos de seguridad sin perder de vista la fortaleza de sus instituciones democráticas.
Un resultado electoral que todavía no define quién gobernará
Israel celebró este martes 27 de octubre sus primeras elecciones legislativas desde el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023. El país llegó a las urnas después de tres años marcados por la guerra, los enfrentamientos regionales, las controversias sobre la responsabilidad política y militar por los fallos de seguridad y las tensiones entre el Gobierno y distintas instituciones del Estado.
Los primeros sondeos a boca de urna muestran un Parlamento dividido. El Likud de Benjamin Netanyahu aparece con aproximadamente 27 escaños, mientras que su bloque y el conjunto de partidos opositores encabezados por Gadi Eisenkot se sitúan alrededor de 50 a 53 bancas cada uno, según la medición. Las formaciones árabes obtendrían entre 17 y 18.
La participación electoral alcanzó el 77,7 %, según los datos comunicados al cierre de la votación. Es un indicador de elevada movilización ciudadana, aunque por sí solo no permite establecer cuáles fueron las principales motivaciones del electorado. AP News+1
PRIMERA FOTOGRAFÍA ELECTORAL · RESULTADOS NO DEFINITIVOS
50–51
Bloque de Netanyahu
51–53
Oposición no árabe
17–18
Partidos árabes
Mayoría necesaria
61 de 120
Rangos aproximados de los sondeos de salida difundidos por AP. La distribución parlamentaria definitiva puede cambiar durante el escrutinio.
Los resultados definitivos todavía no están disponibles. Por eso, cualquier interpretación debe distinguir entre el voto emitido, la asignación definitiva de escaños y la formación de una mayoría parlamentaria. Son tres momentos distintos de la democracia israelí.
Desde la perspectiva de LIBERTAS, esta distinción es decisiva: obtener la mayor cantidad de votos o escaños no equivale automáticamente a disponer del poder para gobernar. La legitimidad de origen se obtiene en las urnas; la capacidad de gobierno debe construirse respetando las reglas parlamentarias.
Israel tiene un sistema proporcional, con 120 miembros en la Knéset. El presidente Isaac Herzog deberá consultar a las fuerzas parlamentarias antes de encomendar la formación del próximo Gobierno. Este procedimiento puede prolongarse durante semanas y, si fracasa, desembocar en nuevas elecciones. Reuters+1
1. La verdadera disputa: Netanyahu, Eisenkot y el modelo de Estado
Benjamin Netanyahu y el bloque de derecha religiosa
El primer ministro llega a estas elecciones defendiendo su experiencia en seguridad y su gestión de las guerras regionales. Su coalición reúne al Likud, partidos ultraortodoxos y sectores de derecha nacionalista, incluidos los encabezados por Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich.
Gadi Eisenkot y la oposición heterogénea
Exjefe del Estado Mayor y dirigente de Yashar, Eisenkot plantea una renovación del liderazgo, una investigación estatal independiente sobre el 7 de octubre y cambios en la relación entre el Ejecutivo y el Poder Judicial. Su espacio electoral integra sectores centristas, liberales, de derecha secular y de izquierda.
La diferencia entre ambas propuestas alcanza asuntos centrales de la organización institucional: el nombramiento de jueces, el alcance del control judicial sobre el Gobierno, la responsabilidad de las autoridades después del ataque de Hamás y la distribución de las obligaciones militares entre los distintos sectores sociales.
Eisenkot ha defendido una comisión estatal de investigación sobre el 7 de octubre, la revisión de la legislación judicial y un sistema más amplio de servicio nacional. El Gobierno de Netanyahu ha respaldado un mecanismo de investigación designado por el propio Ejecutivo y reformas que ampliarían la influencia política en determinados procesos judiciales. The Times of Israel+1
La dimensión institucional resulta especialmente relevante para LIBERTAS. En una democracia sometida a amenazas exteriores, el debate sobre la seguridad puede desplazar otras discusiones. Sin embargo, el control del poder, la independencia judicial y la responsabilidad de los gobernantes siguen siendo exigencias democráticas durante una guerra.
El ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 puso de manifiesto gravísimos fallos de seguridad que requieren una investigación rigurosa. Reconocer el derecho de Israel a proteger a sus ciudadanos y combatir a las organizaciones terroristas es compatible con exigir transparencia sobre las decisiones del Gobierno, supervisión parlamentaria y respeto al derecho internacional humanitario.
2. Los cuatro escenarios que abre el resultado electoral
Los siguientes escenarios son posibilidades institucionales condicionadas por el escrutinio definitivo y las negociaciones parlamentarias. No constituyen una predicción de quién gobernará.
Escenario A. Netanyahu consigue reconstruir una mayoría
Requeriría obtener o atraer suficientes apoyos parlamentarios hasta alcanzar las 61 bancas. Su Gobierno podría mantener las principales orientaciones de defensa y seguridad, las reformas institucionales impulsadas por sus aliados y las políticas hacia Cisjordania.
La cuestión sería cuánto margen de autonomía tendría el Likud respecto de sus socios religiosos y nacionalistas. Una coalición estrecha podría otorgar a partidos menores una considerable capacidad de negociación sobre presupuesto, reclutamiento militar y legislación judicial.
Escenario B. Eisenkot forma un gobierno alternativo
Exigiría acuerdos entre formaciones con diferencias económicas, religiosas y territoriales relevantes. Una posibilidad es una coalición con apoyo externo o abstenciones de partidos árabes, aunque existen resistencias políticas expresas a esas fórmulas.
Un nuevo Ejecutivo podría revisar las reformas judiciales, promover una investigación independiente sobre el 7 de octubre y modificar las relaciones diplomáticas con algunos socios regionales. No implicaría necesariamente una transformación de la doctrina israelí de seguridad ni un acuerdo inmediato sobre el futuro palestino.
Escenario C. Se negocia una fórmula transversal
Podría intentarse una coalición entre sectores de centro y derecha que hoy pertenecen a campos enfrentados, o un acuerdo parlamentario limitado para aprobar determinadas medidas.
Sus obstáculos incluyen el juicio penal en curso contra Netanyahu, las posiciones públicas de dirigentes opositores y los desacuerdos sobre la reforma judicial. Una fórmula de esta naturaleza dependería de compromisos concretos sobre liderazgo, programa y reparto de responsabilidades.
Escenario D. Bloqueo parlamentario y nuevas elecciones
Si ningún dirigente consigue formar gobierno, Israel podría repetir las elecciones. Mientras tanto, Netanyahu permanecería al frente de un Ejecutivo en funciones.
Las consecuencias serían una mayor dificultad para aprobar políticas de largo plazo, negociar acuerdos presupuestarios e impulsar reformas. El sistema conservaría sus procedimientos constitucionales, pero continuaría sin una mayoría parlamentaria capaz de sostener un nuevo gabinete.
Los precedentes israelíes muestran que estas dificultades no son excepcionales. Entre 2019 y 2022 el país celebró cinco elecciones generales debido, entre otros factores, a la fragmentación parlamentaria. AP News+2
3. La seguridad nacional: una política que seguirá condicionando a cualquier gobierno
Israel enfrenta un entorno estratégico que no desaparece con un cambio electoral.
Irán, Hamás y Hezbolá constituyen tres desafíos diferentes para el aparato de seguridad israelí. A ellos se suma la inestabilidad en Cisjordania, las cuestiones pendientes sobre Gaza y la relación con los países árabes que mantienen acuerdos o canales diplomáticos con Israel.
En este terreno existen coincidencias entre Netanyahu y Eisenkot. Ambos consideran prioritario impedir que Irán represente una amenaza estratégica intolerable para Israel y sostienen la necesidad de preservar una capacidad militar disuasoria. Las diferencias aparecen en la combinación de fuerza, diplomacia, alianzas regionales y mecanismos de control político. The Times of Israel+1
La interpretación de LIBERTAS debe reconocer un principio: ninguna democracia está obligada a aceptar pasivamente ataques terroristas contra su población. El Estado tiene el deber de proteger la vida y la seguridad de sus ciudadanos. Ese deber, sin embargo, no elimina las obligaciones legales relativas a la protección de civiles ni sustituye el debate público sobre los medios utilizados.
La verdadera discusión estratégica es cómo sostener la seguridad israelí a largo plazo evitando que cada operación militar se convierta en el comienzo de una nueva crisis regional.
4. Las consecuencias para Oriente Medio y las relaciones internacionales
Áreas de impacto condicionadas por la formación del próximo gobierno
Estados Unidos
La relación bilateral seguirá siendo decisiva para la cooperación militar y diplomática. Las diferencias entre coaliciones pueden incidir en la coordinación sobre Irán, Gaza y las negociaciones regionales, pero el vínculo estratégico supera la figura de un primer ministro.
Gaza y la cuestión palestina
El futuro de Gaza exige resolver quién ejercerá su administración, cómo se garantizará que Hamás no reconstruya su capacidad militar y de qué manera se atenderán las necesidades de la población civil. También deberá abordarse la situación en Cisjordania.
Un cambio de Gobierno podría modificar los instrumentos diplomáticos, aunque no resolvería automáticamente el desacuerdo sobre la soberanía palestina.
Países árabes y Acuerdos de Abraham
La continuidad y eventual ampliación de las relaciones regionales dependerán también de decisiones de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y otros actores.
Según el análisis de Sanam Vakil, de Chatham House, recogido por Semafor, un cambio político en Israel podría abrir espacio diplomático, aunque las discrepancias sobre la cuestión palestina seguirían presentes. Semafor
A esto se añade el impacto económico. La prolongación de las tensiones militares incide sobre el gasto de defensa, el costo de vida y la necesidad de recuperar inversiones y actividad productiva. El Parlamento Europeo identificó estas cuestiones entre las preocupaciones principales de la campaña. EPRS Website
Para América Latina, el resultado interesa por sus efectos sobre la relación de Israel con Estados Unidos, la cooperación tecnológica y de defensa, los vínculos comerciales y las posiciones diplomáticas sobre Oriente Medio. No corresponde, sin embargo, suponer que el cambio de Gobierno israelí produciría por sí mismo un realineamiento latinoamericano.
5. La lectura de LIBERTAS: libertad, democracia y república
Hay una paradoja en estas elecciones.
Israel llega a las urnas después de una experiencia traumática de violencia terrorista y guerra, pero mantiene una competencia multipartidaria en la que el Gobierno puede perder el poder mediante el voto. Aun en un contexto de amenazas persistentes, los ciudadanos han participado masivamente en una elección cuyo desenlace político sigue abierto.
Ese hecho expresa una dimensión importante de la democracia israelí. No implica que su funcionamiento esté libre de tensiones.
Desde los tres ejes de LIBERTAS se pueden formular algunas consideraciones.
Libertad. La protección frente al terrorismo es una condición material para que los ciudadanos ejerzan sus derechos. A la vez, la libertad comprende la crítica al Gobierno, la expresión de las minorías, el pluralismo y las garantías judiciales. La seguridad y los derechos deben examinarse de manera conjunta.
Democracia. La legitimidad electoral debe traducirse en un Gobierno que responda ante el Parlamento y la ciudadanía. La participación del 77,7 % constituye un dato importante, pero la democracia también se mide por la aceptación de los resultados, la posibilidad efectiva de alternancia y el reconocimiento de la oposición como parte legítima del sistema político.
República. La independencia judicial, los procedimientos de investigación y los límites a la acción gubernamental constituyen los principales asuntos institucionales que deja planteados esta elección. La responsabilidad por los errores de seguridad debe establecerse mediante investigaciones independientes, con garantías para las personas involucradas y acceso público a sus conclusiones.
Existe, además, una discusión social que probablemente continuará después de las elecciones: el servicio militar de la población ultraortodoxa. La controversia enfrenta distintas concepciones de libertad religiosa, igualdad de obligaciones y responsabilidad compartida en la defensa del Estado. La Corte Suprema israelí intervino sobre las exenciones en 2024 y el asunto volvió a ocupar un lugar destacado en la campaña de 2026. EPRS Website
6. El escenario político posterior: qué decisiones definirán el rumbo de Israel
Más allá de quién consiga formar Gobierno, hay cinco decisiones que permitirán evaluar la dirección efectiva del país durante los próximos meses:
- La composición de la coalición: determinará qué partidos condicionarán las principales decisiones de seguridad, presupuesto y política institucional.
- La investigación del 7 de octubre: revelará hasta dónde alcanza la disposición del nuevo Parlamento a examinar las responsabilidades políticas y militares.
- La relación entre Gobierno y Poder Judicial: mostrará qué mecanismos de supervisión y equilibrio institucional serán preservados o reformados.
- La política sobre Gaza y Cisjordania: influirá en la seguridad interna, la situación humanitaria y la relación con los socios internacionales.
- La distribución del servicio militar: pondrá a prueba la posibilidad de construir un acuerdo social sobre obligaciones, derechos y libertad religiosa.
Estas cuestiones no pueden resolverse únicamente a partir de la identidad del próximo primer ministro. Dependerán de las leyes que se aprueben, los acuerdos de coalición y la actuación de las instituciones.
Consideración final | LIBERTAS
Las elecciones del 27 de octubre no han entregado todavía una respuesta definitiva sobre quién gobernará Israel. Sí han dejado expuesta una sociedad políticamente movilizada, profundamente dividida y enfrentada a decisiones que exceden la competencia entre Netanyahu y Eisenkot.
Después del 7 de octubre de 2023, ningún Gobierno israelí puede eludir su responsabilidad de proteger a la población frente al terrorismo. Pero tampoco puede considerar que la amenaza exterior lo exime del control democrático.
El resultado deberá evaluarse, en última instancia, por la capacidad de las instituciones para transformar la voluntad de los votantes en un Gobierno legítimo, sometido a la ley y capaz de responder por sus decisiones.
La prueba que enfrenta Israel es si puede conservar simultáneamente su capacidad de defensa, la libertad de sus ciudadanos y los límites republicanos del poder.
Es una cuestión que seguirá abierta mucho después de que concluya el escrutinio.
