Por Ruben O. Muyano
14/06/2026
Escribo este artículo basándome en los contenidos que tuvo una comunicación por chat de WhatsApp con un joven amigo, a quien agradezco su inteligencia, y plenitud de lucidez compartida conmigo, a modo de análisis de la situación política e institucional que está atravesando nuestro país.
Así que, de este modo, dedico este artículo al amigo Ignacio Yafe, y a todos aquellos compatriotas preocupados seriamente por el destino inmediato de nuestras libertades y nuestra democracia, hoy por hoy tan en peligro de extinción total.
Lo mismo agradezco a todos los queridos seguidores que desde sus cuentas de internet nos hacen llegar sus inquietudes, sus preguntas, sus razonamientos y datos de la realidad.
“La «educación» de este país (principalmente la pública) me da un rotundo asco. Es un nido de marxistas inadaptados al mundo (que les chupa 3 huevos la educación de los pibes) recitando boludeces marxistas y mostrando un mundo que ya no existe en un formato obsoleto. Esto me dice un joven amigo, por este chat de WhatsApp, y luego agrega:
“Todos estos inadaptados frustrados con el mundo son los que «le dan clase» al poco futuro que nos queda (y digo poco porque los jóvenes son cada vez menos).
Yo no voy a decir lo que haría (porque es imposible echar a todos de un saque y hacer una reforma radical del sistema educativo sin que estos hijos de puta y el Pit CNT te detenga el país). Por cosas como estas es que creo que una vía reformista en Sudamérica no va a arreglar nada en este continente…
20 o 30 años sin zurdos en el gobierno. Una cultura que enaltezca al que toma riesgos y se adapta. Una política pública que priorice una modernización tecnológica en el ámbito educativo (esto último lo está promoviendo enormemente Bukele en El Salvador) Todo eso sería necesario.
Y mirá que yo con Bukele tengo opiniones encontradas. Porque muchas reformas que está haciendo (en seguridad, en educación y en economía) son acertadas, pero por otro lado me molesta el truco que hizo reinterpretando la constitución para mantenerse en el poder. Espero que esté máximo este periodo y después ponga a un delfín político en su partido para que siga con todas las reformas.
¿Quizás esa reelección forzada era un mal necesario? No lo sé. El tiempo dirá si fue algo provisorio (como lo que tuvo que hacer Latorre en Uruguay) o si se convierte en un Vladimir Putin de El Salvador”
Hasta acá lo que evalúa este amigo, sobre un proceso político que ya es icónico en esta guerra de sistemas entre la democracia republicana y la decencia ética y social de gobierno que representa Nayib Bukele, y el Socialismo de Estado, narco financiado, utilizando técnicas y estrategias populistas, como más Estado, planes asistenciales crónicos, desestabilización de las instituciones del Estado de Derecho por la vía de una guerra civil legislativa y administrativa. Ideologías de género, sociedad inclusiva, diversidad sexual, multiculturalismo, ambientalismo ideológico, feminismo radical, concentración del poder en el Poder Ejecutivo, todo esto y más organizado internacionalmente, militado día a día, impuesto en nuestros sistemas educativos de Estado, oficializando esta Ideología totalitaria por dentro de nuestro Estado.
Cito acá textualmente el artículo completo publicado por la BBC News Mundo, respecto a la polémica reforma electoral en el Salvador de Nayib Bukele:
El Congreso de El Salvador aprueba una controvertida reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida
Fuente de
- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación1 agosto 2025
El oficialismo en El Salvador aprobó una polémica decisión.
Por amplia mayoría, el Congreso del país centroamericano avaló el jueves una drástica reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida.
Este cambio también extiende el período presidencial de cinco a seis años y elimina la segunda vuelta en las elecciones.
La reforma obtuvo el apoyo de 57 de los 60 parlamentarios del Congreso, cuya mayoría está conformada por miembros del partido de Bukele, Nuevas Ideas.
Según la diputada oficialista Ana Figueroa, la intención es «darle el poder total al pueblo salvadoreño» e igualar las condiciones que ya existían para otros cargos de elección popular con las del presidente.
Sobre la extensión del período presidencial, Figueroa afirmó que se busca «una mayor estabilidad», «seguridad política y jurídica» y «reducir costos».
No obstante, la diputada opositora Marcela Villatoro, del Partido ARENA, dejó ver su rechazo a la reforma cuando durante la sesión parlamentaria levantó un letrero que decía «este día murió la democracia», y expresó a la prensa que la ley fue aprobada «sin consulta, de forma burda y cínica».
En una línea similar se expresó Claudia Ortiz, de la agrupación política VAMOS.
«[Las reformas solo buscan] perpetuar a un pequeño grupo en el poder y seguir acumulando recursos y seguir acumulando poder y dejando a la gente cada vez más pobre. Esta historia se ha contado muchas veces en muchos países del mundo», sostuvo.
La ley, además, dispone que el actual período presidencial de Nayib Bukele, que empezó en 2024 e iba hasta 2029, terminará anticipadamente el 1 de junio de 2027.
En 2027, entonces, habrá nuevas elecciones presidenciales y serán, en este caso, concurrentes: es decir, ocurrirán al tiempo que las elecciones legislativas y las elecciones locales.
Bukele no ha emitido expresiones sobre el cambio constitucional.
«Deterioro de la democracia»
La reelección presidencial indefinida, para expertos en la materia, puede deteriorar la democracia en tanto pone en riesgo la alternancia en el poder.
Nayib Bukele se reeligió como presidente de El Salvador en febrero de 2024 con el 82.8% de los votos, a pesar de que la Constitución del país prohibía expresamente la reelección.
Para ello, el mandatario contó con el apoyo de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, conformada en su mayoría por jueces favorables a él, que dispuso que el mandatario sí podía reelegirse.
Organizaciones no gubernamentales han denunciado en los últimos meses una escalada en la represión de las voces críticas con Bukele en el país y citan como ejemplo de ello la detención de los abogados y activistas Ruth López y Enrique Anaya.
«El día antes de las vacaciones, sin debate, sin informar a la ciudadanía, en una sola votación legislativa, cambiaron el sistema político para permitir que el presidente se perpetúe en el poder indefinidamente y sigamos el camino trillado de los autócratas», dijo a Reuters Noah Bullock, de la organización de derechos humanos Cristosal, cuyos miembros dejaron El Salvador recientemente y se exiliaron.
Por su parte, la directora para las Américas de Human Rights Watch, Juanita Goebertus, expresó previo a la aprobación del proyecto: «Están recorriendo el mismo camino que Venezuela. Empieza con un líder que usa su popularidad para concentrar poder, y termina en dictadura».
La popularidad de Bukele
Bukele inició su primer mandato en 2019.
Su carrera política fue catapultada por una guerra contra las pandillas que le permitió reducir drásticamente el número de homicidios en tres años tras la implementación de un estado de emergencia que ha colocado al país entre los más seguros del mundo.
Sin embargo, sus métodos han sido enormemente criticados por organizaciones de derechos humanos.
La administración de Bukele es acusada de la detención de decenas de miles de personas sin tener pruebas suficientes de que tengan vínculos con las pandillas, y tampoco se les ofrece un juicio justo.
Además, se señala que, en sus centros de detención, como el CECOT, la cárcel de máxima seguridad del país, se viven condiciones de abuso.
El mandatario ha dicho que la emergencia continuará el tiempo que sea necesario y en reiteradas ocasiones ha rechazado las críticas.
«¿Sabe qué? Me tiene sin cuidado que me llamen dictador. Prefiero que me llamen dictador a ver cómo matan a los salvadoreños en las calles o recibir reportes de cuántos muertos llevamos al día», dijo en un discurso a la nación el pasado enero.”
Entonces le respondo:
Franklin Delano Roosevelt tuvo cuatro periodos consecutivos como presidente de EEUU.
Todos los cambios de El Salvador son de altísima positividad, en las áreas neurálgicos del funcionamiento del Estado Salvadoreño generando un cambio cultural político, cívico social y económico en esa sociedad. Por ende, es lógico y natural considerar la perpetuidad de esta revolución hacia la cultura republicana de libertades y desarrollo de esa sociedad. No cabe otra opción.
Su líder natural es que sostiene la legitimidad y autoridad de esos cambios
Ya van dos períodos y todo es muy democrático y en proceso de desarrollo aprovechando a un tipo muy lúcido con toda su plenitud a los 44 años. Está en su prime time político, como dicen ahora. En lenguaje de vieja escuela y si anglicismos está en su apogeo.
En este sentido es clave que se dé consecución y sostenibilidad a este proceso.
Respecto a que, si este proceso degenere en una infortunada suerte de dictadura, no lo sé. No le veo el perfil
Creo que él quiere hacer una gran obra y luego irse. Si hoy se fuera, seguro es asesinado por sicarios del narco crimen que tanto combate con éxito presente. En términos coloquiales rioplatenses, sería boleta y toda su obra política se caería en mil pedazos-
El crimen organizado, lo eliminaría en poco tiempo y todo lo hecho se caería a pedazos.
No sé el argumento jurídico constitucional que emplearon para su elección reiterada. Hoy concibe la reelección indefinida.
Lleva ya 7 años y dos meses en el poder.
Eso te habla de los años necesarios para darle continuidad al proceso y armar aparatos políticos sucesivos.
Entonces Ignacio Yafe me responde:
“A mí me copa el hecho de que es un tipo que desde el día 1 integró las tecnologías más avanzadas a El Salvador.
El bitcoin, acceso a educación digital a distancia para aquellos que no podían asistir a la educación de forma presencial, cárceles ultra modernas, quitó aranceles a la importación en varios sectores (esto va a abaratar el costo de vida en El Salvador), etc.
Todos los países de Sudamérica precisan este tipo de medidas.
Porque hasta ahora lo único que se nos ocurre para «mejorar» servicios es contratar más gente (policías, doctores, todos hablan de eso) …
¿Pero qué tan eficiente trabajan? ¿Qué armamento, tecnología de vigilancia o de medicina disponen estas personas? ¿O los mandan con un palo a enfrentar a los narcos y a tratar enfermedades terminales? ¿Qué calidad tiene su formación?
Vos, no sé qué pensás de ese ejemplo que puse, pero creo que es así. Las bocas de pasta base están señaladas hasta con zapatos colgados en los cables. Sin embargo, muchos policías si pasan, es para cobrar peaje. A parte, los que no son corruptos, ¿con qué armamento pasarían? ¿Qué seguridad le garantiza el estado uruguayo a esa gente?”
Hasta acá su comentario, y luego viene esta, mi respuesta:
Acá hay un ítem que nadie está tomando en cuenta: La democracia representativa con su Estado de Derecho está en guerra contra el Sistema Socialista de Estado vía populismo político.
Esto implica la necesidad de un cambio de paradigma político y con ello una gran interrogante: ¿puede la democracia como sistema de libertades reconstruirse o renovarse bajo un estado de guerra sistémica emergiendo desde la hegemonía global de las izquierdas hacia el Socialismo de Estado a los influjos de organizaciones terroristas y criminales que financian dichos procesos y bajo una guerra informativa, educativa e institucional?
¿La Democracia bajo el actual status quo de la izquierda imperante, requiere un cambio profundo de estrategias?
Considero que estás preguntas son retóricas, a modo de peticiones de principio, en mérito a que las mismas son la respuesta implícita en cada interrogante acá formulada.
No es viable que los sistemas democráticos de derecho en nuestros países actúen bajo las composiciones formales de principios constitucionales de facto abolidos, y de hecho bajo un orden jurídico sustitutivo de Nuestros Estados de Derecho.
Estamos en época de Revoluciones políticas e institucionales de renovación y fortalecimiento de las democracias occidentales.
Este proceso hacia sociedades abiertas, integradas y de desarrollo conlleva sus tiempos políticos y sociales, que no son los tiempos individuales.
Podrían ser procesos de consolidación y abatimiento de las organizaciones poderosas de izquierda, unos 25 a 30 años consecutivos, diciéndolo a Grosso Modo. En algunos países un poco menos, en otros un poco más.
Todo esto indica, que nuestros constituyentes tendrán que revisar aspectos estratégicos constitucionales de blindaje o prevención de ataques contra las instituciones estatales de garantías jurídicas de nuestros derechos individuales y nuestra libertad personal de pensamiento y acción social.
La izquierda internacional sí lo hace. Es la que cambió los paradigmas de acción, táctica y estrategia política bajo esta Guerra Cultural de Sistemas de Autoridad de Estado.
De acuerdo a lo expresado, todos estos procesos políticos actuales, como el de Javier Milei con la LLA en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, Donald Trump en EEUU, las nuevas derechas en Latinoamérica, el renacimiento de movimientos pro Repúblicas y Estados de Derecho con Soberanía Nacional en Europa, están marcando nuevos tiempos de estrategias y paradigmas políticos a la hora, ya no solo de defender la Democracia, sino de recuperarla.
