
Al cerrar este año, reafirmamos una convicción irrenunciable:
la tecnología solo tiene sentido cuando está al servicio de la libertad, la democracia y la república, nunca como instrumento de dominación, control o sometimiento.
Vivimos tiempos turbulentos, marcados por la mentira organizada, la manipulación informativa, el avance de dictaduras, la persistencia de guerras, y el atropello sistemático de los derechos humanos. En este escenario, la neutralidad no es una opción. Callar frente a la opresión es ser cómplice de ella.
La tecnología puede liberar o puede oprimir. Puede amplificar la verdad o consolidar la propaganda. Por eso, el desafío central de nuestra época es defender la verdad, proteger la libertad individual y poner límites claros a todo poder que pretenda someter a las personas, erosionar las instituciones republicanas o justificar la violencia como forma de control.
Desde LIBERTAS, sostenemos que no hay progreso posible sin libertad, ni desarrollo legítimo mientras existan pueblos sometidos, ciudadanos silenciados y sociedades gobernadas por el miedo. La libertad debe ser jerarquizada como el valor supremo del accionar humano, en la política, en la tecnología y en cada decisión colectiva.
Que el nuevo año nos encuentre del lado correcto de la historia:
del lado de la libertad frente a las dictaduras,
de la paz frente a la guerra,
y de la verdad frente a la manipulación.
Porque sin Libertad, no hay futuro.
Y sin ciudadanos libres, no existe Democracia ni República posible.
