No fue un Davos más.
No lo fue por los discursos, ni por los nombres, ni siquiera por los conflictos explícitos que atravesaron las salas alfombradas de los Alpes.
Davos 2026 fue distinto porque, por primera vez en años, el mundo dejó de fingir que todavía compartía un mismo idioma político y moral.
Bajo el paraguas del Foro Económico Mundial, la élite global ya no habló de consensos automáticos ni de un progreso inevitable. Habló —a veces con crudeza, otras con eufemismos— de poder, de miedo, de coerción, de seguridad, de fractura. Y, sobre todo, habló de un dato incómodo: el orden liberal que sostuvo a las democracias durante décadas ya no es un suelo firme, sino un terreno en disputa.
Desde la mirada de LIBERTAS, lo que emergió en Davos no fue solo un diagnóstico económico o geopolítico. Fue algo más profundo: una crisis de la idea misma de República en el mundo contemporáneo.
El fin del lenguaje cómodo
Durante años, Davos fue el templo del lenguaje correcto: cooperación, multilateralismo, sostenibilidad, inclusión. En 2026, ese vocabulario empezó a sonar insuficiente.
No porque esos valores hayan perdido sentido, sino porque ya no alcanzan para describir la realidad.
Cuando Mark Carney afirmó que el sistema internacional basado en reglas “se está terminando”, no hizo un gesto retórico: certificó un cambio de época. La economía dejó de ser un espacio neutral de intercambio para convertirse en un instrumento de presión política. Aranceles, cadenas de suministro, energía, tecnología y finanzas pasaron a ser armas silenciosas.
Desde una lógica republicana, este es un punto crítico:
Cuando el poder económico se emancipa del derecho, la libertad deja de ser una garantía y pasa a ser una concesión.
El discurso de Donald Trump condensó, quizá como ningún otro, el espíritu de este nuevo tiempo. No habló de alianzas como pactos entre iguales, sino como relaciones transaccionales. No habló de soberanía compartida, sino de presión legítima. No habló de reglas, sino de resultados.
Desde la óptica de LIBERTAS, aquí aparece una advertencia central: la libertad nacional defendida sin límites jurídicos termina erosionando la libertad de los demás, y, en ese proceso, también la propia.
La historia republicana es clara: el poder que no acepta límites externos termina desconociendo los internos. Hoy puede ser un arancel, mañana una frontera, pasado mañana un derecho civil.
Europa y la defensa del derecho… con dudas
Frente a esa lógica, Europa intentó sostener otro relato.
Ursula von der Leyen y Emmanuel Macron insistieron en la centralidad del Estado de derecho, de las reglas comunes, de la cooperación democrática.
Pero Davos dejó al descubierto una tensión incómoda:
Europa defiende las reglas, pero empieza a blindarse.
Habla de apertura, pero construye autonomía estratégica.
Habla de competencia, pero avanza en políticas industriales defensivas.
Desde LIBERTAS, la pregunta es inevitable: ¿puede una república protegerse sin convertirse en un sistema cerrado?
La respuesta no está en Davos, pero la disyuntiva quedó expuesta.
China y la apropiación del discurso del orden
Uno de los movimientos más sutiles —y más significativos— del Foro fue el tono de China.
A través de sus representantes, Pekín se presentó como defensora de la globalización, del multilateralismo y de la estabilidad.
Para una mirada liberal-republicana, esta inversión discursiva es clave: el lenguaje del orden ya no pertenece exclusivamente a las democracias.
Y aquí se juega una batalla silenciosa: no basta con invocar reglas; importa quién las garantiza, cómo se aplican y si protegen libertades reales. El orden sin libertad no es orden republicano: es administración del poder.
Davos y la verdad incómoda sobre la democracia
Entre paneles sobre inteligencia artificial, energía y crecimiento, Davos 2026 dejó una verdad incómoda:
la democracia ya no está amenazada solo por regímenes autoritarios clásicos, sino por la normalización global de la excepción.
Cuando todo se justifica en nombre de la seguridad, la eficiencia o la urgencia, la república entra en zona de riesgo.
LIBERTAS: la libertad no es un subproducto
Davos 2026 no ofreció soluciones claras. Pero sí dejó una certeza:
la libertad ya no es un subproducto automático del crecimiento ni de la tecnología.
Debe ser defendida, diseñada, protegida.
Desde LIBERTAS, la conclusión es nítida:
No hay democracia sin límites al poder.
No hay república sin Estado de derecho.
No hay orden legítimo si la libertad es sacrificable.
Análisis de las intervenciones de los Lideres participantes en Davos
Lectura por líderes: ideas fuerza y comentarios críticos
A) Mark Carney (Canadá) – “Ruptura” del orden y fin de la “ficción amable”
Carney plantea que el orden internacional “basado en reglas” se está deshilachando y que la integración económica se está convirtiendo en arma: tarifas como palanca, infraestructura financiera como coerción, cadenas de suministro como vulnerabilidad. Llama a que las “potencias medias” coordinen autonomía estratégica sin renunciar a valores como DD.HH., soberanía e integridad territorial.
Comentario LIBERTAS:
- Acierto: describe con precisión el riesgo central para la libertad política: cuando la economía se vuelve instrumento de sometimiento, la ciudadanía termina pagando la factura (inflación importada, empleo precario, restricción de opciones) y el Estado deriva hacia excepcionalismos.
- Punto sensible: “autonomía estratégica” puede ser virtud republicana (resiliencia) o excusa para proteccionismos discrecionales y captura corporativa. La diferencia la marca el Estado de derecho y la transparencia en reglas.
B) Donald Trump (EE.UU.) – hegemonía transaccional, presión a aliados y territorialidad
En su intervención, el eje es una visión de poder con lógica de negociación asimétrica: presión comercial y geopolítica para obtener concesiones. En la cobertura periodística se destaca el caso Groenlandia (reclamo de negociación y énfasis en seguridad, con retórica de fuerza aunque diga que no la usará) y el cuestionamiento sobre reciprocidad dentro de la OTAN.
Comentario LIBERTAS:
- El problema republicano no es “interés nacional” (que es legítimo), sino el método: si se normaliza la amenaza (económica o estratégica) como mecanismo habitual, se erosiona el principio de igualdad soberana y se debilitan alianzas que sostienen disuasión y paz.
- Efecto probable: más países acelerarán rearme, redundancia de cadenas, y “planes B” monetarios/energéticos, alimentando fragmentación y, con ella, más oportunidades para autoritarismos.
C) Ursula von der Leyen (Comisión Europea) – inversión, “AI factories” y seguridad vinculada a economía
Von der Leyen insiste en que economía y seguridad están hoy inseparables; menciona explícitamente la guerra de agresión rusa contra Ucrania y la necesidad de ambición europea, junto con una agenda de capacidad industrial (incluyendo “AI factories” y gigafactories) y apertura a vínculos con centros de crecimiento global.)
Comentario LIBERTAS:
- Virtud: reubica la discusión en capacidad estatal democrática (defensa, energía, tecnología) sin abandonar apertura.
- Riesgo: la política industrial, sin contrapesos, puede derivar en subsidios capturados y regulación que limite competencia y libertad económica. La clave es: evaluación pública, control parlamentario, y reglas claras de integridad.
D) Emmanuel Macron (Francia) – “Estado de derecho vs brutalidad” y autonomía europea
Macron presenta Europa como espacio de predictibilidad jurídica (“rule of law”) y contrasta explícitamente “respeto vs bullies”, “ciencia vs conspiracionismo”, “estado de derecho vs brutalidad”, llamando a una Europa más fuerte y autónoma, incluyendo inversión en defensa.
Comentario LIBERTAS:
- Mensaje potente: en tiempos de intimidación, el Estado de derecho se vuelve ventaja competitiva y moral.
- Pero: autonomía europea puede traducirse en “preferencia europea” que, si se exagera, erosiona libertad de intercambio y dinamismo. La respuesta republicana es “autonomía sin cartelización”.
E) He Lifeng (China) – defensa de globalización, OMC y “multilateralismo” (con subtexto geopolítico)
He Lifeng reivindica el sistema comercial multilateral centrado en la OMC, critica unilateralismo/proteccionismo y presenta a China como actor que sostiene reglas y abre oportunidades de innovación y modernización tecnológica.
Comentario LIBERTAS:
- El punto decisivo para LIBERTAS no es el eslogan “multilateralismo”, sino su coherencia con libertades: transparencia, reciprocidad, propiedad intelectual, condiciones de competencia y no coerción.
- Efecto: China busca ocupar el espacio retórico del “orden” mientras crece la duda sobre quién garantiza realmente reglas. Eso intensifica la batalla por estándares (tecnología, datos, industria).
F) Abdel Fattah El-Sisi (Egipto) – cooperación, legalidad internacional y Gaza
El-Sisi subraya cooperación internacional, respeto a la Carta ONU y derecho internacional; reafirma la solución de dos Estados y menciona disposición a apoyar fases posteriores del alto el fuego en Gaza, además de reformas económicas.
Comentario LIBERTAS:
- Lo relevante aquí es que Oriente Medio entra a Davos como tema de orden y legitimidad, no solo humanitario.
- Para la República: cuando la legalidad internacional se invoca selectivamente, pierde fuerza; por eso el estándar debe ser universal, no instrumental.
3) Efectos probables para el mundo (2026–2028): 6 tendencias
- Fragmentación del comercio (“weaponization”): tarifas, sanciones, finanzas y logística como herramientas de presión política.
- Carrera por autonomía estratégica (energía, minerales críticos, chips, IA): más inversión, pero también más riesgo de cartelización y subsidios opacos.
- Revalorización del Estado de derecho como activo económico (o su contrario: “negocio bajo amenaza”).
- Tensión transatlántica: incluso sin ruptura formal, aumenta el costo de coordinación OTAN/UE y la incertidumbre estratégica.
- Competencia por el relato del “orden”: Occidente debate cohesión; China se presenta como sostén de reglas; potencias medias buscan coaliciones.
- IA como infraestructura de poder: “fábricas” de IA y capacidad computacional pasan a ser equivalente moderno de industria estratégica.

Visión de LIBERTAS sobre esta realidad
Si LIBERTAS quiere leer Davos 2026 como “termómetro republicano”, el diagnóstico sería:
- Amenaza central: la normalización del poder sin límites (económico/territorial/informacional) empuja a los Estados a reaccionar con excepcionalismos; esa dinámica suele terminar en menos libertad civil y más arbitrariedad.
- Oportunidad estratégica: reposicionar la defensa de la democracia no como retórica, sino como arquitectura institucional: independencia judicial, controles, prensa libre, competencia abierta, reglas previsibles, cooperación internacional basada en derecho.
- Línea roja republicana: “autonomía” sí, pero con rendición de cuentas; “seguridad” sí, pero sin degradar derechos; “competencia” sí, pero sin coerción.
Si LIBERTAS quiere leer Davos 2026 como “termómetro democrático”, el diagnóstico sería:
- Democracia sin ciudadanía informada es solo procedimiento
Davos 2026 expuso una paradoja central: mientras los líderes hablan de estabilidad, seguridad y crecimiento, la calidad del debate público se debilita. La democracia no se sostiene únicamente con elecciones periódicas, sino con ciudadanos capaces de comprender, discutir y controlar las decisiones que se toman en su nombre. Cuando la complejidad geopolítica, tecnológica y económica se vuelve opaca, la democracia se vacía y queda reducida a un ritual formal, vulnerable a la manipulación, la posverdad y el decisionismo tecnocrático. - La democracia no sobrevive si se gobierna en clave de excepción permanente
El lenguaje dominante en Davos —urgencia, amenaza, competencia, seguridad— revela un desplazamiento peligroso: la normalización de la excepción como forma de gobierno. En ese marco, decisiones estratégicas se toman fuera del debate público, bajo lógicas de emergencia que erosionan el control parlamentario, la transparencia y la rendición de cuentas. Desde la visión LIBERTAS, una democracia que acepta vivir permanentemente en estado de excepción termina resignando, paso a paso, sus propios fundamentos. - Sin pluralismo real, la democracia degenera en administración del poder
Davos mostró un mundo donde las grandes decisiones se concentran en pocos actores —Estados, corporaciones, bloques tecnológicos— mientras el pluralismo político y social queda relegado a un plano discursivo. La democracia, sin diversidad efectiva de voces, sin competencia política genuina y sin libertad de expresión robusta, se transforma en una gestión eficiente del poder, pero no en un gobierno del pueblo. Para LIBERTAS, defender la democracia hoy implica garantizar condiciones reales para el disenso, la alternancia y la crítica, incluso —y sobre todo— cuando resultan incómodas.
Si Libertas quiere leer Davos 2026 como «termómetro para la Libertad» el diagnostico sería:
- La libertad no es un efecto colateral del poder ni del crecimiento
Davos 2026 dejó en evidencia una confusión peligrosa: asumir que la libertad emerge automáticamente del desarrollo económico, la innovación tecnológica o la estabilidad geopolítica. Desde la visión LIBERTAS, la libertad no es un subproducto, sino una decisión política y moral. Cuando el poder —estatal, corporativo o tecnológico— se ejerce sin límites claros, la libertad individual se vuelve frágil, condicional y reversible. El crecimiento sin reglas puede producir riqueza; rara vez produce libertad duradera.
2. La libertad se debilita cuando la seguridad reemplaza al derecho
El lenguaje dominante en Davos estuvo atravesado por la noción de seguridad: energética, tecnológica, militar, informacional. Sin embargo, cuando la seguridad se convierte en el principio rector de toda política pública, la libertad pasa a ocupar un lugar secundario. La experiencia histórica demuestra que la seguridad sin derecho no protege la libertad: la suspende. Para LIBERTAS, la verdadera seguridad de una sociedad libre no reside en la vigilancia ni en la coerción, sino en la vigencia efectiva del Estado de derecho y en la previsibilidad de las reglas.
3. Sin libertad individual, la libertad colectiva es solo retórica
Davos mostró un mundo que invoca la libertad en abstracto —libertad de los Estados, de los mercados, de los bloques— mientras restringe, de hecho, la libertad concreta de las personas: elegir, expresarse, emprender, disentir, informarse. Desde la perspectiva LIBERTAS, la libertad comienza siempre en el individuo y se proyecta hacia lo colectivo, nunca al revés. Cuando se sacrifica la libertad individual en nombre de proyectos “superiores”, la sociedad no se fortalece: se disciplina.
Ante este análisis LIBERTAS:
- Declara que la libertad necesita reglas: sin Estado de derecho, la seguridad se vuelve excusa y el comercio se vuelve castigo.
- Exige que la autonomía estratégica sea auditada (objetivos medibles, competencia, compras públicas transparentes).
- Defender una agenda de alianzas entre democracias y potencias medias para “desarmar” coerciones (diversificación, arbitrajes, estándares).)
- En IA: impulsar “capacidad” + “libertades” (innovación, pero con garantías contra vigilancia masiva y captura regulatoria).
